Cooperativa de Ahorro y Crédito de los Oficiales de las Fuerzas Armadas
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C.A.O.F.A

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Palabras pronunciadas por el Presidente del Centro Militar, Cnel. Carlos Silva Valiente en el 114 ANIVERSARIO DEL CENTRO MILITAR

114 ANIVERSARIO DEL CENTRO MILITAR


Hoy nos congregamos para conmemorar el 114 aniversario del Centro Militar. Es tradicional para nuestra Institución, en esta  ceremonia, recibir a los nuevos socios y homenajear a todos aquellos  camaradas que han completado 40 años como integrantes  del mismo.

Vamos a aprovechar esta y otras oportunidades similares  — tales como aniversarios, asambleas u otros eventos– para informar a nuestros estimados socios las actividades, novedades, ideas, preocupaciones o decisiones que va tomando esta directiva.

El año pasado nos referimos, en un momento como este, a la historia de la Institución, susfines y objetivos.

Creemos que ahora es momento de analizar las problemáticas actuales de los asociados, las situaciones que  los afectan y las medidas tomadas.

El Centro Militar tiene como objetivo permanente fomentar la unidad de sus integrantes, la defensa de sus legítimos derechos, los valores de la familia militar y de las Fuerzas Armadas. Si bien nuestras Fuerzas Armadas se han caracterizado por tener una gran cohesión, entendemos que nuestra trayectoria de siempre y nuestra misión nos mandatan a no descuidar este punto por entenderlo esencial a nuestras definiciones. Somos conscientes de nuestra gravitación histórica y de nuestra responsable y clara experiencia en el tratamiento y resolución de los temas que nos mancomunan, nos afectan y nos involucran.

No es novedad para nadie de los que estamos aquí que recientemente se han dado situaciones que han puesto en riesgo la tranquilidad de nuestros asociados y sus familiares; nos referimos a los intentos de afectarnos severamente mediante reformas impositivas, y desconocer por Decreto que somos los Profesionales de las Armas.

Es por esta razón que con más énfasis que nunca hoy nos planteamos realizar un mayor esfuerzo por tratar de mejorar el necesario sentimiento de pertenencia de los socios y contribuir a la unidad de las FFAA.

El Centro Militar es una institución en la que se practican deportes, hay actividades culturales, recreativas y sociales. Pero nada de eso constituye su seña diferencial ni explica cabalmente su identidad, sus deberes; su razón de ser. Esas actividades las cuidamos y las cultivamos para que cada vez sirvan mejor a los intereses de los socios. Pero no es para eso sólo que nacimos ni es eso lo que testimonia qué somos y qué queremos seguir siendo.

Esta institución no es un club más de los muchos que hay en el país sino que es el centro crítico que reúne bajo un mismo palio de compromiso y de principios a los militares en actividad y en retiro, a sus familias; a los militares y sus derechos; a los militares y sus ideas;a los militares y su celo por la defensa de la Patria, de su moral y de sus instituciones.

Esto ha sido siempre así; lo ha sido en tiempos buenos y en tiempos malos, con el viento a favor y con el viento en contra. Y en todos los casos con claridad, con firmeza, con esa constancia que es propia de nuestra profesión que nos lleva siempre a no retroceder ante ningún obstáculo, a no renunciar a ningún deber, a no dejar a ningún camarada por el camino, a no medir costos a la hora de hacer lo correcto y de defender lo que es justo para nuestra corporación y justo también para los superiores intereses de la República.

Bajo esa determinación trataremos de integrar a la mayor cantidad posible de Oficiales Generales, Superiores, Jefes y Subalternos, en actividad y retiro, a la Institución, que está cumpliendo sus 114 años.

El nuestro es el Club militar más antiguo y de mayor volumen de nuestras Fuerzas Armadas. Esto último, como se comprenderá, nos obliga todavía más a ser precisos y certeros en nuestras definiciones, en nuestras posturas y acciones.

Este año enfrentamos no pocos problemas, dos de los cuales son los más urgentes y que demandan toda nuestra atención y todos nuestros empeños: por un lado está la amenaza de los posibles impuestos que se están concibiendo para los retiros y pensiones, y por otro lado tenemos las acciones tendenciosas que intentan desprestigiar la función militar, a  nuestros camaradas presos y a sus derechos.

Frente a esto, que es grave, llamamos a cerrar filas en bien de la defensa de la familia military de la Institución Fuerzas Armadas.

La Comisión Directiva realizará esfuerzos para facilitar que todos quienes quieran integrarse o reintegrarse a la institución poniendo por delante lo que une, lo que convoca, los deberes que son propios del honor y de los votos que como militares nos caracterizan, lo puedan hacer. Es tiempo de unidad y de trabajo, de superación, de alineamiento bajo las queridas banderas en las que nos juramentamos.

Pedimos y reiteramos máxima comprensión para mejorar ese sentimiento de pertenencia y de unidad, tan necesario para enfrentar las adversidades de un mundo convulsionado que nos impondrá numerosos desafíos en los nuevos tiempos.

Quiero resaltar que hasta el momento nuestra masa social no ha sido afectada en su número. Lo que estamos haciendo ahora, en estas instancias criticas que sobrevuelan sobre nuestros derechos, es tratar de fortalecerla, evitar que en la confusión de las urgencias o en la diseminación de ciertas apatías e indiferencias, se disgregue, se pierda en resignaciones derrotistas y despersonalizadas.

Es por ello que nos dirigimos particularmente a nuestros jóvenes oficiales para que no incurran en la creencia de presumir que nuestro Centro Militar es tan solo una institución social, para tener un alojamiento de bajo costo, para practicar deportes en nuestras instalaciones, para organizar bailes y  cumpleaños. Eso es bueno y siempre tratamos de hacerlo mejor. Pero como dije antes, no es lo único y no es ni quiere ser lo principal.

La misión primera e irreductible del Centro Militar es defender en todas las instancias  y con todos los recursos a su alcance los derechos, la integridad y el honor de la familia militar sin distinguir entre activos y retirados, entre jóvenes o mayores, entre pocos o muchos, entre entusiastas o indiferentes. Toda la familia militar es nuestra causa y estamos de pie para velar por sus fueros y su dignidad.

Así, este año continuamos con la defensa de nuestros socios procesados, en el cumplimiento del deber, como en el futuro podrán ser defendidos nuestros jóvenes socios por hechos derivados del cumplimiento de sus actuales deberes. Como ejemplo, podemos mencionar problemas derivados de servicios en guardias de cárcel, accidentes en actividades de instrucción, o de infinidad de hechos relacionados con el servicio militar, misiones en el extranjero, etc.

La Oficina de Defensa Penal representa un alto costo que es financiado por aportes de socios de buena voluntad.

Por esta razón nos vemos en la obligación de exigir a quienes nos piden su apoyo, a asociarse, de manera de colaborar en la mejora y en el mantenimiento de esta Oficina tan sensible a nuestra causa en estos años que estamos viviendo.

Muchas veces hay camaradas que recurren a la Institución, mantenida por sus pares, socios de más de 40 años de pertenencia, sin haber compartido con ellos los costos de una infraestructura que ahora existe y que nos permite cumplir con nuestra misión. Es bueno saber que esa infraestructura mantenida y reconvertida para nuevos desafíos está y es producto de años de esfuerzos.

Todos debemos ponderar esta realidad y pensar en las ventajas y desventajas de mantener este espíritu de pertenencia en una Institución que tuvo que adaptarse a nuevas necesidades.

Hoy defendemos a cerca de 500 socios en diferentes acciones judiciales derivadas de actos de servicio. También atendemos o atendimos en diferentes momentos, reclamos de más de 2000 socios, por efectos del IRPF o IASS. Participamos junto a CAOFA en reclamos por la nueva reglamentación de la Ley de Tenencia de Armas y las contradicciones existentes con la Ley Orgánica Militar entre otras.

Estamos preparados y en condiciones de enfrentar los nuevos desafíos y las misiones permanentes. Nos enorgullece informar hoy que desde el   punto de vista material nuestro Centro ha logrado, finalmente, un necesario equilibrio presupuestal. Y eso no es menor frente a los desafíos y deberes que tenemos.

Por fuera de eso, somos conscientes que todavía existen sectores de la población, del espectro político e incluso jurídico que mantienen prejuicios hacia las Fuerzas Armadas.

Por lo expuesto, nos vemos en la necesidad de atender y enfrentar esas  campañas negativas, demostrando que son maliciosas y tratan de afectar la integridad de las FFAA.

Obviamente que el tiempo pasa y esas campañas se van a ir desgastando lentamente, hasta su desaparición, como enseña la historia. Pero mientras están, están; no podemos hacer de cuenta que no existen. No podemos mirar para otro lado. Están. Y como están, hay que soportarlas y hay que afrontarlas.

No falta oportunidad para que nos hagan objeto de difamaciones de toda especie por parte de organizaciones vinculadas a la presunta defensa de  los derechos humanos, como aquella tan absurda que pretendió vincular a las FFAA con un robo de información, en su sede, lo cual no pudieron comprobar. Innecesario es decir que no pidieron disculpas y que tampoco a esta altura las esperamos.

Nos preocupa también que significativamente no se haya aclarado la aparición de un importante arsenal en manos del Cr. Felman; mientras que al mismo tiempo se trata de limitar las armas en manos de militares retirados, así como su porte, a pesar de ser quienes legalmente constituyen la reserva de las Fuerzas Armadas.

Nos llama la atención, igualmente, que algunos políticos, medios de Comunicación, organizaciones de Derechos Humanos, sindicatos, etc., se refieran al espionaje militar en Democracia y no se refieran, con la misma insistencia, a casos de espionaje por parte del Estado en la actualidad. Nos referimos a la infiltración de organizaciones de supuestos Derechos Humanos, como “SOLIDARIDAD”, donde hace pocos días se registraron  fuertes desordenes.

También observamos la inequidad en el tratamiento de presuntas “Apologías del delito”, según sean los implicados militares o militantes politizados.

Y algo todavía más inmediato y que algunos quieren que sea constante, que es el cultivo de la incomprensión hacia la singularidad de la profesión militar.

En este tema es donde mejor se advierte que la opacidad y la confusión son operativas y cumplen podríamos decir una función política; porque un día sí y otro también se pretendedesconocer la especificidad del Estatuto  Militar y la diferencia que existe respecto al del funcionario público.

Hoy se pretende afectar los retiros militares sin considerar ninguna de las disposiciones que son propias del estatuto militar, y que no son, se sabe, ningún privilegio sino todo lo contrario.

Cuando se refieren a los militares se  habla de cargarlos con nuevos impuestos pero no se habla de pagar horas extras como se les paga a los funcionarios públicos; no se habla de pagar nocturnidad como se les paga a otros funcionarios del Estado; no se dice que el militar está a disposición para ser trasladado a cualquier lugar del país o del exterior, a disposición para ser movilizado, de no tener seguridad de poder gozar de licencias, de no tener salarios vacacionales ni de disponer a su antojo de los días o de las horas libres.

Los militares están siempre a la orden, siempre alerta, siempre afectados al servicio; aún, incluso, cuando están retirados. No son funcionarios  públicos, son servidores que carecen de la mayoría de los derechos laborales y económicos que tienen los funcionarios públicos. Su Estatuto es especial, así lo fijan la Constitución y las leyes, así se ha cumplido desde siempre, así es en todo el mundo. Y es lógico, porque la índole de la actividad militar, la propia naturaleza de la defensa, lo exige. No se defiende la patria de a ratos y a horas fijas, y luego se la deja expuesta a la voluntad de los que la ponen en riesgo hasta que llegue el lunes o termine la semana Santa.

En el país hay quienes no entienden o si entienden no aceptan estas diferencias y se proponen ir contra la razón que explican la particularidad del estatuto militar, contra la justicia en la que se apoya sus normas, contra el valor y la calidad institucional que sustenta desde siempre su existencia en la vida nacional.

Y eso hay que explicarlo y hay que enfrentarlo. Hay que demostrar que la justicia tributaria es justicia a condición de que considere lo excepcional como tal, no solamente cuando quiere equiparar lo diferente para cargar a quien no debe.

En este punto sabemos que nos espera una tarea ardua. Hay que esclarecer y explicar; demostrar que las leyes que tenemos son buenas leyes que reflejan una realidad institucional que es la común a todos los Estados y que no se pueden violentar esas leyes sin producir males irremediables a la propia calidad institucional del Estado y a los integrantes  actuales y futuros de las Fuerzas Armadas.

Hay que demostrar que el militar es un sector del Estado distinto de otros, y que tiene responsabilidades, cargas y condiciones diferentes a las del resto del funcionariado del Estado.

Es nuestro más urgente deber mantener viva la atención sobre este punto. Y lo haremos, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra determinación.

Sabemos, porque la realidad lo muestra con desagradable frecuencia, que no estamos exentos de las campañas de desprestigio que se lanzan desde algunos sectores.

Pero al mismo tiempo que vemos esto, notamos claramente que el humor de la población, en encuestas, en redes sociales, en conversaciones, apunta a demostrar un importante apoyo a las FFAA., y las coloca por sobre destacados sectores sociales. Afortunadamente las campañas de desprestigio no son más fuertes que la realidad.

No quiero terminar esta ponencia sin prevenir a todos los Sres. Oficiales en actividad a que no tomen decisiones apuradas en relación a las posibles modificaciones de Servicios, de Retiros y Reformas probables.

Las FFAA están cumpliendo una importante misión a la patria en momentos conflictivos. Sepamos que ninguna decisión política es irreversible y por lo tanto no dejemos de cumplir con el servicio por egoísmos o intereses personales. Abandonar el campo de batalla y a camaradas no es para lo que nos preparamos toda la vida. Si lo hacemos  es porque olvidamos nuestras obligaciones o a la propia Patria. Debemos resistir en los momentos críticos, eso es lo que nos hace fuertes y ser lo que somos: “SOLDADOS”.

Para finalizar, manifestamos claramente que el Centro Militar continuará luchando en todos las aspectos, ya enumerados, junto al resto de clubes e instituciones sociales militares y no delegará las responsabilidades mandatadas por sus socios.

Gracias.

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